sábado, 12 de diciembre de 2009
AMANECE
Trémulo de silencios irrevocables
solamente escucho el viento sigiloso
El tic-tac de la espera sucumbe
con la invitación al canto
en el trino de un pajarillo.
Cabizbajas las sombras
olvidan su fundamento.
Aterrados corren los segundos nuevos ,
la vociferante urbe
desnuda de su sin razón.
Al ritmo de la cadena
el dolor condena
el amor incompatible
con este tiempo infructuoso.
Cadenciosa avanza
una música de arriba.
Tras un sol enrarecido
en la constancia de la aurora
en un luminoso encuentro
el color de mis ansias
guiña un juego nuevo.
Los sueños compartidos.
Amanecen los sueños en este planeta
una voz de milenios
ha encontrado su lugar
en el corazón humano
canta su romance
en las notas del Amor.
Corazón invulnerable
habitando el cosmos
sin distancia ni tiempo
sin silencio ni olvido.
Castillo.
domingo, 15 de noviembre de 2009
mas abajo de los astros
Luna de miel
¿En qué se basan las recíprocas inclinaciones? Hay unos celos más conmovedores que otros. Me paseo con gusto entre esa oscuridad que supone la rivalidad de una mujer y un libro. El dedo en la sien no es el cañón de un revólver. Creo que nos oíamos pensar, pero el maquinal «En nada», que es la más audaz de nuestras negativas, no lo pronunciamos en todo el viaje de bodas. No hay nada que mirar fijamente menos alto que los astros. En cualquier tren es peligroso asomarse a la ventanilla. Las estaciones estaban claramente repartidas sobre un golfo. El mar, que para la mirada humana no es nunca tan bello como el cielo, no nos abandonaba. En el fondo de nuestros ojos se perdían bonitos cálculos orientados hacia el porvenir, como los de los muros de las prisiones.
Tristan Tzara